MAPFRE no cambió para verse diferente. Cambió para verse clara.
Eliminó ruido, simplificó su sistema visual y adaptó su identidad a un mundo más digital.
Eso es rebranding bien hecho: cuando el cambio no rompe la confianza, la refuerza.
No siempre se trata de reinventarse. A veces, se trata de ordenarse.
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